Chuparse el dedo
Cuando atendemos a niños, chuparse el dedo es uno de los malos hábitos que vigilamos. Tener frecuentemente el pulgar en la boca hace que los dientes se desplacen a su alrededor. Esto puede provocar problemas como una mordida abierta, que puede afectar a la función de los dientes al comer y hablar y afectar a la estética facial. Chuparse el dedo se considera normal hasta los 3 años. A partir de ese momento, debe consultarse con el dentista o el pediatra.
Morderse las uñas
Morderse las uñas es un mal hábito muy común. La proteína que compone las uñas puede ser lo suficientemente blanda como para morderla, pero en realidad es tan dura que con el tiempo puede desgastar los dientes. Como resultado, los bordes inferiores de los dientes frontales comienzan a verse irregulares o desiguales y se vuelven más vulnerables a las grietas u otros daños. Si su hábito ya ha causado daños en sus dientes, el dentista puede evaluarlos y repararlos.
Masticar hielo
Este puede ser uno de los peores hábitos para tu salud dental. Masticar agua helada no está tan lejos de masticar piedras. El hielo puede desgastar el esmalte de los dientes, haciéndolos más vulnerables al agrietamiento, las caries y la sensibilidad al frío y al calor. Si tienes empastes, masticar hielo puede hacerlos más frágiles y propensos a fallar. Si sigues cayendo en la tentación, considera la posibilidad de no incluir hielo en tus bebidas.